Recuerdo
una conversación que tuve hace algunos años atrás con el destacado
historietista nacional Oscar Vega, nos encontrábamos en su taller mientras el
realizaba una de sus increíbles acuarelas que llegaban al realismo extremo, mientras
deslizaba el pincel sobre el papel me contaba como nacen las técnicas
personales de cada pintor, estos suceden no de forma espontánea sino por algún
“accidente”, así se le cataloga cuando alguna mancha de pintura se sale de
control y se debe tratar de dominarla, una vez controlada se tratando de volver
a repetir este accidente en otras obras surgiendo de esta manera la técnica personal
de cada autor.
Además
Oskar como firmaba las planchas dibujadas de Mampato cuando este nació por allá
en la década de los ´60, se había alejado del mundillo de la historieta
nacional para dedicarse a la ilustración publicitaria y la pintura, pero el
amor por esta disciplina le continuaba rondando por su cabeza, así basado en
una historia de su hijo Félix (reconocido historietista nacional en el
extranjero) volvió a tirar algunas líneas. Recuerdo a verlo pasado a visitar
una tarde, entre conversa y conversa me enseño las planchas, estas eran
magnificas pero a él no le convencían del todo algo le molestaba así que
decidió replantear las planchas, extrajo entones una nueva propuesta desde un
cajón, estas eran mejor que las primeras, me acerque para observarlas con
detalle y ver como ganaba mayor fuerza en cada replanteamiento viñeta por
viñeta, pero Oscar no estaba conformo así que volvió a replantear todo, al gira
a verlo él sostenía en sus manos una tercera propuesta la cual puso sobre la
mesa, al mirarlas junto a las dos versiones anteriores estas eran mejores,
recorrí cada centímetro de las planchas con mi vista quedando extasiado por su
trabajo y su dominio sobre cada viñeta, pero Oscar no estaba conforme del todo con
ellas y un poco desganado volvió a guardarlas, entonces me miro y me dijo:
“Quizás algún día vuelva a intentarlo”.
A
principio de este año 2011
mi computador sufrió un problema y no quedo otra opción
que formatearlo, al respaldar la información desde el disco duro la carpeta que
contenía todo el trabajo de “Muya” no se copio del todo para salvarla, irónicamente
solo se grabo la información presentada al Consejo Nacional del Libro de y la
Lectura, así como las paginas de baja resolución pintada, el resto simplemente desapareció.
Seria
sencillo escanear las planchas originales y volver a pintarlas, pero algo me
molestaba, el claro oscuro y el achurado me estorban, mientras Anfrúns ve la
historieta en Blanco y Negro yo la visualizo a color.


Me
acordé de las palabras de Oscar sobre los “accidentes”, comprendiendo
inmediatamente que lo sucedido había sido un “accidente” viniendo a mi cabeza
las planchas dibujadas por él, entonces advertí que debía aprovechar lo
acontecido para hacer borrón y cuenta nueva.
Revise
plancha por plancha, el dibujo rápido de los personajes originales no me
gustaba, le solicite una opinión a German Adriazola realizador de “FEM BOX” y
amigo de años, a él también le molestaban las planchas, así que mi decisión era
la correcta, debía reformular el estilo,
las distribución y composición de las viñetas estaban correctas, los fondos
eran los apropiados pero debían completarse aun más, debía ser un producto totalmente
“Alfariano” como me recalco Adriazola, medite por unos minutos pensando mi
rutina de trabajo, esto es sencillo, primero visualizo la plancha como un todo,
luego la secciono por viñetas distribuyendo los puntos de vista de cada una
para causar el mejor impacto visual sin olvidar la narrativa gráfica, descompongo
la plancha dibujando cada viñeta por separado así como sus elementos, después a
través de la mesa de luz voy colocando cada cosa en su lugar muy parecido al
armado de una escena cinematográfica o animada, para posteriormente dibujar en
la plancha definitiva con un color azul no fotográfico como base para entintar
enseguida, recordé entonces que todo este proceso lo puedo hacer en el
computador, acomodaría las piezas bosquejadas para dibujarlas posteriormente en
el equipo.
El
claro oscuro y los achurados quedarían aun lado para darle mayor relevancia a
la línea clara, después el color rellenaría los vacíos, era tiempo de ponerse a
trabajar para tener el primer capitulo de la historia listo para presentar al
fondo concursadle.
Roberto
Alfaro V.







